lunes, abril 18, 2016

AMERICAN GODS



American Gods by Neil Gaiman
My rating: 5 of 5 stars

Con la serie de televisión dando sus primeros pasos hacia la realidad, quería revisitar esta historia que me leí hace muchos años, de la que guardaba un recuerdo agradable pero difuso. Recordaba el argumento y gran parte de la historia, en lineas generales, pero me faltaban detalles y formas con las que rellenar los huecos que me había dejado el tiempo transcurrido. Y aunque tengo esperanzas de que la serie sea un digno homenaje, me apetecía reconectar con la historia original antes de hacerlo con su nueva encarnación. No soy dado a releer libros, pero en este caso, finalmente, haría la excepción.

Y no puedo alegrarme más de haberlo hecho. Tengo la sensación no de haber releído, sino de haber descubierto una nueva historia. Ahora, con los años y las experiencias vividas desde aquel momento en que leí la novela por primera vez, mi visión de la historia es muy diferente, y el efecto de su lectura es más profundo. Cuando lo leí era un veinteañero con ganas de huir de una vida que no le satisfacía, y con anhelo de visitar otros países, de ver otros mundos. Creo que en ese momento se me quedo grabado el viaje, el descubrimiento de un país nuevo, de un mundo oculto que escondía magia y maravillas y pesares a partes iguales. Era una historia mágica más, pero en un mundo que no parecía tan lejano...

Ahora, después de más de diez años y de mil vueltas de la vida, descubro otras cosas. Cosas no tan agradables, en algunos momentos, pero igual de fascinantes. Más que el viaje físico que vive Shadow a través de esa América oculta me fascina el origen de esas partes ocultas, el viaje de viejas creencias a nuevos lugares, y lo que ello puede acarrear. Las penurias de los inmigrantes que dejan atrás sus viejos mundos y deben aprender a vivir en los nuevos. A reinventarse. A sobrevivir. Lo que nos cambia dejar nuestras raíces atrás, y el precio que pagamos. Al final no es la historia de América, sino de aquellos que han sido arrancados de sus hogares por las circunstancias, y deben hacer de un lugar que no es bueno para ellos su hogar.

Al final, hay un poco de ambas sensaciones, a pesar de todo... Pero el sabor amargo se queda. Puede que estuviera siempre ahí, y que mi yo más joven no fuera capaz de verlo tan claramente. De cualquier modo, ambas historias llevan a un punto de aceptación y de renovación. De cierto optimismo, dejando atrás fantasmas y mirando al camino con nuevos ojos. Si, pagamos un precio al dejar atrás raíces, pero también ampliamos miras y puntos de vista. Aprendemos. Y renacemos, algo mejor que antes. Más sabios, y más vivos.




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